El acabado final de una imagen lo conseguimos en el revelado, en estos tiempos de forma digital frente al monitor, para conseguir transmitir la atmósfera y las sensaciones que deseamos conseguir.
Para obtener una imagen hay que combinar a partes iguales técnica y sentimiento. Una imagen no está terminada hasta que no se consigue evocar aquello que queremos transmitir. Un porcentaje muy alto para conseguirlo y aportar nuestra visión personal y dejar el sello de lo que somos es el procesado de la toma. Aquí influye directamente el look que queremos plasmar y acuñar a nuestros trabajos.
Debemos buscar y experimentar qué y cómo lo queremos transmitir. Esto no quiere decir que “pintemos las imágenes de colores” para que parezcan mejores, sino que acuñemos un sello de identidad que de consistencia a nuestros trabajos.
La serie completa procesada en este enlace.
——————–




Imagen 1: original salida de cámara.
Imagen 2: procesada.
——————–




Imagen 1: original salida de cámara.
Imagen 2: procesada.
——————–




Imagen 1: original salida de cámara.
Imagen 2: procesada.
——————–






no comentarios